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LA COMARCA DE HARO
La
comarca de Haro ocupa el ámbito noroeste, con los montes Obarenes en el límite
con la provincia de Burgos, y en el río Tirón en el sur. Es la comarca del
arte románico por antonomasia, pues a este estilo artístico pertenecen
numerosas iglesias parroquiales y ermitas. También es importante en cuanto a
arquitectura militar, pues en ella se conservan los mejores castillos
bajomedievales de señorío, y en cuanto a arquitectura civil, pues por todos
estos pueblos proliferan las casonas nobles de piedra con influencia del caserío
vasco. Leiva de Río Tirón merece una visita por su fortaleza, actualmente en proceso de restauración. Es un castillo de señorío o palacio fortificado en llano, como los de Cuzcurrita, Sajazarra, Quel o Agoncillo, gótico del siglo XV y reformado en el XVIII, que perteneció a la familia de los Leiva por concesión real. Presenta un torreón medieval interesante la población de Anguciana y un puente muy característico el término municipal del Priorato de Cihuri. Zarratón merece una visita debido a la esplendorosa iglesia que presenta, la cual se comenta en el apartado de historia, así como varias casonas señoriales entre las que destaca el antiguo palacio de los condes de Casafuerte. No menos interesantes son sus famosas danzas.
El elegante castillo de Cuzcurrita
de Río Tirón,
mejor conservado que el anterior y de propiedad privada (y por tanto no
visitable en su interior), fue construido extramuros de la población a finales
del siglo XIV o comienzos del XV por Pedro Suárez de Figueroa, con una torre
del homenaje central rodeada de un recinto amurallado. El casco urbano de esta
población, con estructura cuadriculada en bastida, es muy atractivo debido a la
presencia de numerosas casas palaciegas en piedra. Dentro de su arquitectura
religiosa es obligado mencionar la iglesia parroquial de San Miguel, que
constituye el mejor exponente del barroco riojano dieciochesco por su fachada
curva de influencia borrominesca.
El castillo-palacio de Sajazarra,
también de propiedad particular, se construyó en los siglos XV y XVI al
transformarse la villa en señorío de los Velasco, con una planta similar al de
Cuzcurrita. De las cuatro puertas que poseía la muralla aún se conserva la
denominada el Arco, gótica. Es agradable el callejero por su casco urbano en
bastida, debido a la belleza de su arquitectura civil pétrea, entre la que
destacan la casa de los Loma Osorio, del siglo XVII, la de los Ruiz de Loizaga,
del XVIII, y el ayuntamiento, de 1893. Integran su arquitectura religiosa la
iglesia parroquial de Santa María de la Asunción y la ermita de Santa María
de Cillas, ambas de origen románico con reformas posteriores.
Las dos iglesias de Ochánduri
datan de época medieval. La más importante es la parroquial de Santa María
de la Concepción, espléndido ejemplar románico tardío de transición
entre los siglos XII y XIII, en la que destaca la variedad de temas de su
escultura monumental. La ermita de Santa María de Legarda posee restos
que remontan al siglo XIII.
La iglesia parroquial de El Salvador en
Tirgo
es románica tardía con interesante escultura en capiteles y canecillos. Los
edificios civiles más importantes de esta localidad se hallan en el entrono de
la parroquia y de la Plaza de España: son dos grandes palacios, unos del XVII
en la calle de la Paz y otro de 1881 en la calle de la Iglesia.
La visita a Castilseco
y a Villaseca
queda justificada por sus bellos templos románicos, ambos muy similares. La
iglesia parroquial de San Julián en Castilseco es un edificio de
transición entre los siglos XII y XIII, plagado de escultura en relieve con
variados motivos figurados. La iglesia parroquial de San Román en Villaseca
es otro templo románico con elementos protagónicos e influencia cisterciense
en su escultura, de temática fundamentalmente vegetal.
En Casalarreina
es imprescindible visitar el Convento de Dominicas de la Piedad (abierto
en verano), fundado a comienzos del XVI por el obispo Juan Fernández de
Velasco, de estilo gótico tardío y renacentista.
Haro,
cabecera de la comarca y capital del vino de Rioja, tiene multitud de
atractivos. El casco viejo, popularmente llamado “herradura”, corresponde a
la zona más antigua de la ciudad, que hasta el siglo XV estuvo rodeada por la
muralla y por el castillo medieval o de la Mota. De todo ello sólo quedan las
puertas de Santa Bárbara y de San Bernardo. En el casco antiguo están los
edificios más importantes, tanto religiosos como civiles. Dentro de los
primeros cabe mencionar la Iglesia de Santo Tomás, obra cumbre del gótico
tardío y del renacimiento riojano, construida en el siglo XVI bajo la dirección
de Juan de Rasines. Lo más interesante es la portada plateresca de tipo retablo
realizada por Felipe Vigarny y la torre barroca, modelo de muchas otras
construidas posteriormente. Fuera del recinto amurallado queda la basílica de Nuestra
Señora de la Vega, barroca de los siglos XVII y XVIII, cuya imagen titular,
patrona de la ciudad, es gótica del XIV. |