Palacio de Casafuerte

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Palacio de Casafuerte
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ANTIGUO PALACIO DE LOS CONDES DE CASAFUERTE

 La propiedad, hasta la nueva adquisición, perteneció a los Condes de Casafuerte. El título nobiliario le fue otorgado a Yosef Montoya, Corregidor de la ciudad de Lima, por el rey Fernando VII debido al servicio que este personaje presto a la corona. Posteriormente tras muchos años y  confusiones, Elías de Montoya reactivo el título, regentándolo desde entonces hasta nuestros días la familia del mismo nombre.

 Tenían bastas propiedades a lo largo del país, sobretodo en la provincia de Toledo, cuna de la noble estirpe. En Zarratón además de estas fincas urbanas contaban con grandes extensiones de terreno.

 Eran los nobles por excelencia del municipio teniendo a su cargo muchos individuos que garantizaban su comodidad así como el buen hacer en sus tierras. La marcada segregación clasista esta claramente reflejada en la división y en la calidad de los espacios.

 Por una parte tenemos el palacio propiamente dicho, ubicado en la segunda planta del edificio central dotado con una amplia escalinata pétrea de entrada y por otra de granito que les conducía desde la planta baja hasta sus aposentos. El palacio estaba amueblado con mobiliario de la época, cortinajes... así como perfectamente enmarcado por suelos de mosaico y alicatados en las paredes de una preciosa y antiquísima cerámica toledana. Un gran cuadro de Santa María Magdalena y un cristal policromado adornaban las paredes que rodeaban la escalinata interior, la cual vestía una alfombra en toda su longitud. Las habitaciones espaciosas tenían amplios ventanales o balconadas en su defecto. Contaban con un salón de baile animado por un gran piano.

 En el piso inferior al palacio tenía residencia el Administrador, como su nombre dice era el encargado de administrar los bienes de los señores en el municipio. Las habitaciones son más pequeñas, los muebles más pobres no existiendo ya cerámica en suelos y paredes, sino que las paredes se cubrían de papel y los suelos de tablón. Tenía acceso al edificio diferente que el de los nobles, teniendo prohibido el acceso al palacio y a la escalinata principal salvo que fuese requerido en audiencia por los condes.

 En el edificio que se adosa al palacio, más estrecho de planta y de construcción posterior (a excepción de la planta baja), vivían los criados, las habitaciones eran muy pequeñas, sin más mobiliario que una pequeña cama y un armarito, en ocasiones ni siquiera tenían ventana de ventilación. Una habitación presenta una marcada mejora respecto de las demás la cual era habitada por la Gobernanta de la casa, tenía ventana amplia y pila de baño propia así como algún que otro mueble. Los criados estaban siempre a las órdenes de sus señores teniendo como trabajo hacerles la estancia lo más cómoda posible. La planta baja de este edificio albergaba las cocheras en las que una calesa y una diligencia reposaban esperando que los nobles las requerirían, también hay diversos cuartuchos uno de los cuales era la residencia de los cocheros.

 Adosados al palacio y de la misma planta había graneros distribuidos en silos y un trujal con una imponente prensa. También había corrales, cocinas y un horno de los que hoy día ya no queda constancia debido a una mal cuidada edificación nada que ver con la piedra o mampostería de los anteriores edificios. En las traseras de esta finca y separada por una calleja tenían otra finca denominada “las Bordalesas” donde erigieron sus bodegas que reposan sobre dos calados con entrada desde la planta baja del palacio.

 Hoy en día de todo el mobiliario no queda rastro, anticuarios han ido poco a poco dejándolo desnudo.

 Todas las fachadas son de piedra de sillería, salvo alguna zona de mampostería. El edificio central (la edificación inicial podría ser del siglo XVI), en la zona del palacio, tiene adosado un edificio posterior, quedando la esquina donde se encuentra la entrada (ver diapositiva f-1 y f-3), a través de un arco de medio punto, con una sencilla portada de pilastras, friso y cornisa con remates laterales sobre la que se encuentra un escudo, bajo yelmo, en cartela, con trece estrellas (ver diapositiva f-2). En la clave del arco, inscripción con fecha 1918, si bien no es la fecha de la portada sino de una remodelación bastante posterior. Rematada en cornisa de piedra moldurada.. Este edificio está declarado por las Normas Subsidiarias de Zarratón como edificio de interés histórico y arquitectónico, teniendo tratamiento en un catálogo independiente.

 En las fachadas laterales existen huecos abiertos en distintas épocas.

 El edificio posterior adosado, de bajo más dos plantas, que casi iguala en altura al anterior, es de sillería en su fachada principal, tiene acceso lateral, encontrándose muy afectado tanto estructural como exteriormente.

        Actualmente se está restaurando con vistas de acondicionar una bodega tradicional orientada a elaborar poco vino (40000 botellas anuales) pero de gran calidad. Con posterioridad a medida que vayan avanzando las obras les iremos poniendo fotos para que vean la evolución del inmueble.